El corazón del rescatista se niega a aceptar que el silencio signifique necesariamente la muerte. Ellos saben escuchar los murmullos; esos susurros que gritan por ayuda.
“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” I Juan 2:16-17.
Es tan impactante la obra de Dios en la creación de la mujer que en la actualidad la Neurociencia ha comprobado que mientras un nuevo ser humano se está formando en el vientre, la madre también está siendo transformada en su cerebro.