Desde hace más de dos décadas, el chavismo ha huido de la responsabilidad de sus errores como administradores del Estado venezolano, denunciando laboratorios, conspiraciones y matrices mediáticas.
Como una de las ironías más grandes de la historia política de Venezuela, el movimiento político de Hugo Chávez —quien, además de su condición de golpista, se hizo famoso por asumir la responsabilidad de la fallida intentona en televisión nacional— ahora se ha convertido en un cúmulo de excusas que se encarga de negar su responsabilidad ante hechos trascendentales del país para, en cambio, culpar a laboratorios, conspiraciones mediáticas y matrices de opinión artificiales.
Basta con ver las declaraciones recientes de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, cuando esta, al ser preguntada en la primera rueda de prensa que ofreció tras el doble sismo del pasado 24 de junio por la respuesta tardía del Estado, respondió soberbiamente que dicha afirmación —que tiene su génesis en las propias declaraciones de las personas afectadas en La Guaira, estado La Guaira— era producto de una “matriz” de opinión.
Rodríguez, en una muestra de desconexión total con el país que gobierna —sin que ningún venezolano jamás haya votado por ella y, además, fuera del marco de la Constitución—, también dijo que la iniciativa masiva de ciudadanos de acudir a La Guaira para ayudar con las labores de rescate y para entregar insumos a las personas afectadas había sido producto de un “laboratorio”.
Ante la insistencia de otro periodista en ese evento sobre el mismo tema, y al intentar preguntar si le habría gustado a Rodríguez haber hecho algo distinto, los responsables de la rueda de prensa optaron por apagarle el micrófono.
Esta actitud soberbia y al mismo tiempo inmadura por parte de Delcy Rodríguez y los dirigentes del chavismo de considerar cualquier crítica, venga de donde venga, como un ataque, no es algo nuevo; es, de hecho, el modo predeterminado con el que el chavismo ha actuado en las últimas dos décadas.
Hugo Chávez fue histórico por haber asumido la responsabilidad del fallido y criminal golpe de Estado de 1992. Sin embargo, eso cambió una vez que llegó a la presidencia, y en especial después de abril de 2002.
En aquella fecha, Chávez acusó directamente a los medios de comunicación de la situación política que vivía el país. En realidad, fueron sus políticas económicas las que crearon no solo una crisis interna en Petróleos de Venezuela (Pdvsa) —que culminaría ese año con el paro petrolero—, sino también el paro nacional.
El entonces mandatario, huyendo de su responsabilidad en los hechos, simplemente acusó a “la oligarquía” y a los medios de comunicación, de los cuales expresó que “habían alentado” la situación.
La actitud de Chávez en torno a los medios de comunicación se mantuvo en los años venideros. Del paro petrolero, de las protestas políticas y hasta de la inseguridad, él se encargó de culpar a los medios y a una supuesta conspiración en su contra. Su actitud llegó al punto de decir, en 2009, que los medios “atropellaban la verdad e incitaban a la guerra”.
Para el año 2010, con el descubrimiento del escándalo de “Pudreval”, Chávez reconoció parcialmente el hecho pero, nuevamente, aseguró que se trataba de una exageración y de una campaña en contra de su Gobierno.
Ese mismo año, en los meses previos a las elecciones parlamentarias, Chávez volvió a arremeter contra los medios de comunicación en torno a la inseguridad en el país. En aquel momento el ataque surgió como respuesta a un documental de CNN en Español sobre las bandas armadas en Caracas. Puntualmente, indicó que se trataba de una campaña de “mentiras” e “intrigas”.
Maduro fue la máxima expresión de la huida a la responsabilidad
Luego de la muerte de Chávez llegó al poder Nicolás Maduro y, con él, una postura aún más extremista en torno a los medios de comunicación y a la tradición de huir de los problemas catalogándolos como falsos o producto de campañas en su contra.
Mientras que Chávez negaba la corrupción e ineptitud en torno a la seguridad, Maduro lo hizo en torno a algo más delicado: la violación de los derechos humanos que se realizó durante su mandato.
La primera vez que lo hizo fue en 2015, cuando viajó a Ginebra, Suiza, para dar un discurso en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí, el ahora prisionero de Estados Unidos acusó a “los poderes imperiales” y a los medios de comunicación de “manipular” la situación del país.
Este tema, y la ONU como escenario, volverían en 2019, cuando el entonces embajador de Venezuela, Jorge Valero, criticó el informe de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en el que se detallaba la violación de estos derechos. En aquel momento se calificó todo como “una falsa campaña de la mediática internacional”.
Para 2016, Maduro llegó a asegurar que la ola de protestas que inició en el país en 2014 y que se mantuvo por varios años era producto de la manipulación mediática internacional, y acusó también a los medios de imponer “un cerco mediático” contra Venezuela. “Hago una denuncia ante el mundo bueno… sobre Venezuela se está montando un escenario de violencia para justificar una intervención extranjera de carácter militar”, comentó durante una rueda de prensa en 2016 en la que nunca reconoció la crisis económica que su gestión desató en el país.
Otro punto en el que Maduro se encargó de responsabilizar a los medios de comunicación —y a los gobiernos de otros países— fue con la megabanda criminal Tren de Aragua. Durante una alocución en enero de 2025, Maduro aseguró que dicha organización criminal era un “constructo”, esto luego de que varios países capturaran a supuestos miembros en sus territorios. Ya para 2024, el canciller de Maduro, Yván Gil, había dicho que el Tren de Aragua no era otra cosa que una “ficción”.
La última instancia de Maduro señalando una “campaña” en su contra fue el 31 de diciembre de 2025, a solo días de ser capturado por fuerzas militares estadounidenses en Caracas.
En aquel momento, el entonces mandatario dijo que la información del tráfico de drogas desde Venezuela por mar era falsa y que todo correspondía a una campaña de noticias falsas que en Estados Unidos se transmitía en contra de Venezuela.
“Todo lo que dicen es mentira, entonces ustedes en las redes, mujeres, en español, en inglés, en wayúu, ustedes pueden romper el veto y la censura que tienen a esta hora los medios de comunicación de Estados Unidos sobre la verdad de Venezuela”, expresó.
La tradición de los líderes chavistas de huir de las responsabilidades acusando “campañas” o “laboratorios” no es nueva y, tras la postura de Delcy Rodríguez en torno a la retrasada respuesta de su Gobierno al peor desastre natural de la historia moderna del país, todo apunta a que será la única tradición que el "rebranding" del gobierno de Rodríguez no dejará atrás.
https://www.elnacional.com/2026/07/chavismo-tradicion-evadir-responsabilidad-estado/