Alex Saab, corrupción y lujo en Margarita: la historia detrás de Calle Dos Ojos Beach Club
Alex Nain Saab Morán vuelve a estar en el centro del escándalo. El empresario y político colombiano, señalado durante años por distintos medios internacionales como aliado, operador financiero y presunto testaferro de Nicolás Maduro, fue deportado desde Venezuela a Estados Unidos en un movimiento que reactivó el interés sobre su fortuna, sus conexiones y los negocios asociados a su círculo más cercano. Su nombre, que desde 2017 aparece ligado a investigaciones por presunto lavado de dinero y corrupción, vuelve así a abrir una grieta en el andamiaje de opacidad que durante años acompañó al chavismo.
En medio de ese nuevo capítulo judicial, un nombre empieza a llamar la atención en Margarita: Calle Dos Ojos Beach Club, un espacio de lujo en Playa Guacuco que, según la información aportada para esta nota, fue montado por los hijos de Saab con dinero de su padre.
El hombre detrás de la sombra financiera del chavismo
Saab dejó hace tiempo de ser un simple empresario colombiano para convertirse en una de las figuras más incómodas y emblemáticas del engranaje financiero del chavismo. BBC Mundo, EL PAÍS y Deutsche Welle lo han descrito como un aliado clave de Maduro y como un personaje central en la trama económica que permitió mover dinero, contratos y estructuras empresariales bajo sospecha dentro y fuera de Venezuela.
La dimensión política de su figura quedó aún más expuesta cuando ocupó el cargo de ministro de Industria y Producción Nacional en Venezuela entre octubre de 2024 y enero de 2026, de acuerdo con EL PAÍS. Ese paso por el gabinete no hizo más que reforzar la tesis de que Saab no era un actor periférico, sino un hombre de confianza del poder, con influencia suficiente para pasar de los negocios al corazón mismo del aparato oficial.
Una deportación que vuelve a prender las alarmas
La deportación de Alex Saab a Estados Unidos, confirmada oficialmente el 16 de mayo de 2026, no solo devolvió su nombre a los titulares: también reabrió las preguntas sobre el origen, el destino y la dimensión real de la fortuna construida a la sombra del régimen venezolano. BBC Mundo reportó que Saab enfrenta en territorio estadounidense acusaciones vinculadas al presunto lavado de hasta 350 millones de dólares mediante operaciones relacionadas con el sistema de control cambiario venezolano.
Por eso, cada nuevo negocio, propiedad o emprendimiento atribuido a su entorno adquiere inevitablemente una lectura política y judicial. No se trata solo de un nombre famoso o de un empresario polémico: se trata de uno de los símbolos más visibles de cómo el chavismo convirtió la opacidad, el tráfico de influencias y el blindaje del poder en una plataforma para multiplicar fortunas bajo sospecha, como han sostenido durante años medios de investigación y cobertura internacional.
Los hijos que también entraron en el radar
En el círculo familiar de Saab destacan Shadi Nain Saab Certain e Isham Ali Saab Certain, identificados en reportes periodísticos como hijos del empresario colombiano fruto de su primer matrimonio con Cynthia Eugenia Certain Ospina. Sus nombres no han pasado desapercibidos: medios y reportes citados por la prensa los han vinculado al universo de empresas, sanciones y pesquisas que durante años rodeó a Saab y a su entorno más cercano.
Shadi Nain Saab Certain e Isham Ali Saab Certain, hijos de Alex Saab
Además, distintas publicaciones reseñaron que ambos fueron mencionados en medidas dictadas por Estados Unidos en 2019 contra actores vinculados a la trama de corrupción del chavismo, mientras que Shadi ha figurado en coberturas sobre las investigaciones federales que tocaron de cerca el patrimonio familiar. Bajo esa lupa, cualquier proyecto atribuido a ellos deja de verse como un simple negocio de playa y pasa a leerse como una nueva pieza dentro del rompecabezas de una familia marcada por el dinero bajo sospecha.
El club de playa que hoy da de qué hablar
Calle Dos Ojos Beach Club está ubicado en Playa Guacuco, Isla de Margarita, y en pocos meses se ha convertido en uno de los puntos más comentados del circuito social y turístico de Nueva Esparta. Su cuenta de Instagram lo presenta como un “beach club” en Guacuco y muestra una comunidad de alrededor de 28 mil seguidores, señal del impulso mediático y aspiracional que ha ganado el lugar.
La marca oficial vende una narrativa de sofisticación: una expansión del concepto Calle Dos Ojos, nacido en Caracas en 2022, con foco en moda contemporánea, estética internacional y experiencias exclusivas. Pero leída bajo el prisma del caso Saab, esa vitrina de lujo también puede verse como otro escaparate del tipo de prosperidad que floreció alrededor de apellidos ligados al poder y al dinero opaco.
Un oasis de lujo frente al mar
La propuesta del club se apoya en una estética mediterránea, con referencias visuales al estilo “Mykonos”, música, mobiliario para descanso y una experiencia pensada para el consumo aspiracional. Entre sus atractivos públicos figuran áreas de playa con toldos, tumbonas y sillas; gastronomía frente al mar; coctelería; duchas y baños; espacios para familias; y ofertas complementarias como heladería y pizza bajo la identidad comercial del proyecto.
No es casual que el lugar haya ganado visibilidad entre influencers, creadores de contenido y figuras de la farándula venezolana. En una isla donde el lujo volvió a convertirse en lenguaje de exhibición social, Calle Dos Ojos opera como punto de encuentro, vitrina de estatus y escenario para una élite que mezcla vacaciones, exposición digital y consumo premium.
Costos, exclusividad y preguntas sin responder
Sobre los costos, no hay una carta pública plenamente verificable en fuentes abiertas que permita fijar con exactitud precios definitivos de toldos, áreas VIP o platos específicos del menú. Aun así, testimonios de visitantes y referencias difundidas en redes apuntan a una experiencia segmentada por exclusividad, ubicación y tamaño del grupo, en línea con una oferta pensada para bolsillos holgados y consumo de alto perfil.
Ese carácter exclusivo es, precisamente, parte de lo que vuelve más sensible el interés periodístico sobre el lugar. Cuando un club de playa de lujo aparece vinculado por testimonios y versiones de entorno a la familia de un hombre investigado durante años por presunta corrupción y lavado de dinero, el foco deja de estar solo en la decoración, la música o la gastronomía: pasa a concentrarse en la pregunta de siempre, la más incómoda de todas, sobre de dónde viene el dinero.
El caso de Alex Saab no se reduce a un expediente judicial ni a un nombre repetido en titulares…
Se ha convertido en uno de los emblemas más visibles de la corrupción y el presunto lavado de dinero que durante años echaron raíces en Venezuela al amparo del poder político, según han documentado investigaciones periodísticas y coberturas internacionales. Por eso, cuando alrededor de su apellido aparecen negocios de lujo, fiestas exclusivas y espacios de exhibición social como Calle Dos Ojos Beach Club, lo que está en juego no es solo una historia de farándula o turismo premium, sino otra postal del país desigual y opaco que floreció mientras millones de venezolanos sobrevivían entre crisis, escasez y abuso de poder.
https://lapatilla.com/2026/05/20/alex-saab-corrupcion-y-lujo-en-margarita-calle-dos-ojos-beach-club/