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Venezuela siglo atrás y hoy el cambio necesario

Caritas
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Sabemos lo que es la paz porque nuestros antecesores vivieron muy de cerca la violencia, la guerra y nos lo contaron. Escuchamos el testimonio de los de entonces que sufrieron la barbarie y la tiranía con la crueldad de las cárceles. Hombres que pasaron años en un calabozo con grillos en los pies sin poder ver a sus familiares, por el solo hecho de haberse atrevido a desafiar políticamente al régimen imperante. 

Don Rafael Arévalo González, en un momento de movilización estudiantil que produjo innumerables presos, le envió un telegrama al Presidente Juan Vicente Gómez pidiendo libertad para los muchachos detenidos y le escribió, “no se la pido de rodillas, se la pido de pie”, ello le costó regresar a la cárcel. Arévalo González es un símbolo que como muchos sufrieron cárceles por reclamar libertad y respeto a la disidencia. 

Hoy, nosotros tenemos el ineludible e impostergable deber de cambiar lo que aun tenemos y ello debe hacerse cuanto antes con sinceridad y con justicia para quienes reciban el país de nosotros se sientan orgullosos de sus antepasados. Un país donde sus ciudadanos no son capaces de reclamar levantando sus voces, está condenado al estancamiento y retroceso.

Se han producido desde entonces cambios profundos, el antagonismo que existía ayer entre la educación publica y la privada, parece superado. El pueblo no quiere odios ni negaciones, desea amor, conciliación e inclusión, como participación en todo aquello que le concierne. Hoy cualquiera se declara cristiano y practica el cristianismo sin poner su vida en riesgo.

Deseamos que nuestros corazones y voluntad nunca flaqueen, que jamás nos sintamos acomplejados por la audacia o incomprensión de otros, por la intolerancia y la persecución ideológica, por la amenaza o la tortura.

El tesoro que todos tenemos a nuestro alcance, lo iremos valorando en la misma medida de querer ser algo, de realizar más, de presentar buenos resultados y tengamos muy claro que si es mucho lo que tenemos que cambiar, hay valores y principios que nos animan a lograrlo y sin los cuales el cambio no parece posible y puede ser un suicidio.