Tengamos presente que muy lamentablemente en las relaciones internacionales, es decir en el trato entre las naciones, privan mucho más los intereses ante los valores y principios. En ese contexto se debe entender que tengo relación contigo si de esa forma se satisfacen mis intereses, si no es así, no me interesa tu presencia ni me importa tu suerte.
La relación de hoy entre Estados Unidos (USA) y nosotros es bastante particular e influenciada por lo ocurrido el pasado 3 de enero, cuando se sacó a Maduro del poder, se le apresó y se le enjuicia en Nueva York. A raíz de ese suceso pasamos a depender en lo político y económico, por ahora, de USA y las consecuencias hasta ahora conocidas de esa dependencia, son aplaudidas por mucha gente: se acabó el regalo de nuestro petróleo a Cuba, se acabaron las consideraciones desmedidas con China sobre nuestro hidrocarburo, se han excarcelado a más de la mitad de los presos políticos, se aprobó la Ley de Amnistía y la de Hidrocarburos, se expulsaron del país a miles de cubanos, como también a células de Hezbolá, las FARC, el ELN, a iraníes, chinos y rusos que cumplían funciones de inteligencia, de seguridad y espionaje, se han producidos cambios militares muy importantes con la salida de represores y torturadores, se han sustituido a funcionarios muy importantes ligados íntimamente al pasado madurista, han llegado al país toneladas de medicinas, se ha aminorado la persecución y la tortura, se anuncian cambios radicales en el Tribunal Supremo de Justicia y en Consejo Nacional Electoral, se habla de la sustitución del Ministro de Defensa y de Diosdado Cabello de Relaciones Interiores, el apresamiento de testaferros de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia.
Por lo anterior señalado y otras cosas más, la mayoría celebra la intervención y espera por otras decisiones que se consideran de inmensa importancia, algunas para cuanto antes. Lo mencionado es lo conocido porque es público, pero con seguridad deben existir otras que tal vez por prudencia política no son de dominio público, pero con seguridad nos enteraremos más adelante. Tengamos la seguridad que existen acuerdos soterrados que estiman, por razones no conocidas, mantener en relativo secreto, pero eso también lo conoceremos más adelante.
En esta relación USA-Venezuela, existen aguas cristalinas que permiten ver su contenido, pero también las hay muy turbias lo que hace difícil conocer su interior, por ahora.
Tenemos la buena suerte que Estados Unidos, defendiendo y luchando por sus intereses, también, al parecer, nos favorece a nosotros y por lo último pasamos por alto la intervención. Mientras nos estén favoreciendo y con esperanza que vendrán próximamente tiempos mejores, que siga lo que tenemos. Así piensa mucha gente y es entendible que sea así, después de 26 años de negaciones y sufrimientos.