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Impresionante e inimaginable decisión

legalidad
Tiempo de lectura: 1 min.

Todo indica, salvo que no haya entendido y leído bien, que un Juez de Estados Unidos decidió que el gobierno su país está obligado a aceptar que los honorarios profesionales de los abogados defensores de Maduro, en el juicio que confronta en Nueva York, sean cancelados por el gobierno de Venezuela. 

La primera pregunta que salta es por qué nuestro país debe pagar honorarios a unos abogados que defienden a un nacional acusado de narcotraficante, terroristas, ladrón y asesino, al menos intelectual de cientos de venezolanos y extranjeros. A ese señor Maduro que usurpó la presidencia del país, fue apresado por la primera potencia y desde un principio se desconoció su legitimidad que alegaba como Presidente, no es admisible alegar que como mandatario, nuestro gobierno debe pagar los honorarios referidos, así que lo menos que sentimos es alarma e inmensa preocupación por una decisión que consideramos totalmente sin sentido e indignante. 

No conozco la reacción, hasta el momento de esta nota, ante esa inaudita decisión, pero al menos se debe interponer un recurso para dejar sin efectos la barbaridad contenida en la referida decisión. De aceptarse la fulana decisión, cualquier delincuente venezolano acusado de lo peor en Estados Unidos, tendría derecho a reclamar que nuestro gobierno le pague los honorarios de sus abogados defensores, “lo que es igual no es trampa” se dice comúnmente y por ello cualquiera tiene el derecho a exigir un trato al menos similar al de Maduro.

Las cosas que ocurren, en todos los ámbitos, en Estados Unidos, nos llama mucho la atención, porque muchas veces se aparta de lo que nosotros consideramos normalidad.

Estemos muy pendiente, porque debemos sospechar que la ilegítima encargada de la presidencia es propensa a cancelar los referidos honorarios, para mantener o rescatar su clientela madurista y de ello iniciarse, tenemos que armar un gran escándalo público para evitar que se consume, toda vez que esos serán unos cuantos millones de dólares que se le niegan a la solución de los gravísimos problemas que confrontamos todos, se le niegan a los hospitales, a las escuelas y sobre todo a los más necesitados.