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Continúa el desmontaje

Artículos de opinión
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Como sabemos, Delcy Rodríguez y no sé si su hermano Jorge la acompaña, sigue fiel a las órdenes, presiones y empujones de Estados Unidos. Después de todo lo hecho, que nos parece bien pero no suficiente, últimamente nos enteramos del desmontaje de las llamadas misiones que desde Chávez operan.  Estas, que tal vez fueron concebidas con aceptables intenciones, pero se transformaron al extremo de ser estructuras montoneras que, conjuntamente con los colectivos, jueces de paz, milicias y otras formaban casi un Estado paralelo en el que sus directivos gozaban de odiosos privilegios, con capacidad para cometer todos los actos de corrupción. 

Imagino que debe venir el desmantelamiento de los colectivos y las milicias como los jueces de paz, que repetimos son estructuras incondicionales a la orden para lo que sea del régimen.

Afortunadamente Estados Unidos ha logrado con sus presiones mejoras en lo macro económico que deben producir bienestar en lo Micro, pero también en el orden político como el cambio en algunas posiciones militares y ahora el desmontaje de las estructuras señaladas. 

Falta con urgencia desmontar muchas estructuras, sobre todas las dedicadas a la seguridad e inteligencia a las que se les atribuyen, con razón, desmanes y arbitrariedades de todo orden. 

Esas estructuras deben desaparecer y sus integrantes puestos en la calle. Cuando se sale de las dictaduras lo primero que se hace es eliminar todos sus órganos represivos y así lo debemos hacer nosotros; hemos esperado mucho. Son ejemplos muy singulares y minúsculos ante el inmenso tamaño de lo por hacer. 

Cuando hablo de salir de todo el funcionariado, me refiero a altos y medianos en importancia y nunca de humildes servidores públicos que estoy seguro que como nosotros también desean cambio radical cuanto antes. 

Todos los Ministros deben salir, pero de inmediato el de Relaciones Interiores y Justicia y el de Defensa, que manejan órganos represivos de seguridad e inteligencia, así como cambiar el Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional y el Consejo Nacional Electoral.

Por el bienestar del país y el nuestro, los cambios radicales se deben concretar cuanto antes.