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Un buen político

Artículos de opinión
Tiempo de lectura: 1 min.

Un buen político con años de experiencia, que los tenemos, debe tener en sus manos una suerte de termómetro donde observe la temperatura popular y siendo así, se observa que está bastante alta, muy elevada y ello es sumamente peligroso y de alto riesgo, porque está más allá de lo normal que es un indicio que algo anda mal, muy mal que debe tratarse de inmediato para normalizarla con la desaparición de lo que la origina. 

El grado tan alto de incertidumbre, el miedo que subsiste porque siguen en el poder los carceleros y torturadores, se siguen viendo las caras persecutoras, la pérdida total de confianza en los órganos de la administración pública, en fin, la sensación que lo que tenemos es continuidad de lo anterior que pensábamos superado, mantiene la temperatura muy elevada del cuerpo popular. La fiebre no es una enfermedad, es un síntoma que el cuerpo está luchando contra una infección u otra afección y el termómetro es un instrumento que nos permite medir la temperatura de forma cuantitativa.

Observando la temperatura popular estamos en el inaplazable y urgente deber de accionar de inmediato para regularizarla y ello se logra retornando al país a su normalidad. Mientras los de ayer continúen en el poder no hay normalidad, mientras los opresores y torturadores continúen con mando y poder no puede haber normalidad y por todo ello mientras el miedo esté presente no puede haber normalidad. 

Así pues, la normalización del país necesariamente pasa por sanear la administración pública en todos sus niveles, salir de los altos cargos y medianos de importancia, sustituir lo que aún tenemos por gente buena, idóneas, honesta con inmensa capacidad y convicción de servicio. Mientras estén en la casa quienes la destruyeron, es muy difícil, casi imposible, recuperarla en buena forma, es necesario que salgan de ella los destructores y limpiar el terreno para hacer posible la reconstrucción.

Un buen político y con él todos nosotros debemos dedicarnos a acondicionar el terreno para sembrar y recoger la cosecha con éxito. Si así lo hacemos cuanto antes, cosecharemos hermosos frutos que disfrutaremos con inmenso bienestar y felicidad