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Claudia Macero: María Corina Machado viene a organizar, a movilizar y a generar acuerdos

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La vocera en español y jefa de prensa de la líder opositora asegura que no existe enemistad con el gobierno de Estados Unidos y destaca que “los grandes aliados dicen la verdad” y son capaces de hablar con respeto y en función de sus intereses.

La periodista Claudia Macero, vocera en español de María Corina Machado, afirma que la líder opositora regresará a Venezuela para organizar, movilizar y generar acuerdos que contemplen no solo una elección presidencial cuanto antes, sino también una discusión en todo el país sobre la visión de futuro y el anhelo de libertad de los ciudadanos.

“La única forma de presionar y lograr que las cosas pasen, y estoy hablando justamente de una salida democrática como un proceso electoral, es acompañarse de la gente. Ese es el rol de María Corina y eso solo lo puede encarnar quien hasta ahora ha personalizado este movimiento ciudadano que ya no acepta otra cosa que no sea la libertad”, expresa en una entrevista que concedió a El Nacional en la Quinta Bejucal, en Caracas, sede del movimiento político Vente Venezuela.

Macero, quien salió del país el año pasado antes de la Operación Guacamaya —que permitió el rescate del resto de sus compañeros asilados en la Embajada de Argentina en Caracas—, asegura que no existe una enemistad entre Machado y el gobierno estadounidense de Donald Trump, que ha elegido a Delcy Rodríguez para conducir el país hacia la transición con base en un plan de tres fases. En cambio, destaca la periodista, los grandes aliados se dicen la verdad y son capaces de hablar con respeto y en función de sus intereses.

—¿Cómo manejas la información que ha circulado sobre los siete intentos de María Corina Machado de regresar a Venezuela? Y, después de casi un año fuera del país, ¿el mensaje de “ya falta poco” o “voy a regresar” se ha desgastado? Se entienden los obstáculos, pero los venezolanos esperan acciones concretas.

—Quisiera preguntar qué venezolanos, porque lo que he encontrado desde que llegué —y no solamente la gente de partidos, sino lo que hemos visto en algunos sondeos o en algunos números— es que la gente no nos está preguntando cuándo viene. La gente está más bien preguntando qué puede hacer y dice que ya está lista. Lo hemos visto en algunos eventos que hemos tenido y en algunas encuestas, y más bien siento que esa duda viene más de los sectores más politizados e incluso de los propios medios. Esa es un poco mi impresión, no tiene que ser la verdad. Hasta ahora, esos siete intentos no se habían hecho públicos. ¿Por qué? Bueno, porque ella había intentado de todas las formas posibles: por barco, por avión, por todas las formas que te puedas imaginar, y hasta ahora no se había decidido hacerlo público. Hasta que dijimos: “Bueno, ya, ¿hasta cuándo?”. Que siete veces hayas intentado entrar a tu propio país y, al tener allí a dos periodistas como Idania Chirinos y David Alandete, podía servir también para retratar que ella no ha venido no porque no quiera, sino porque en esos ocho meses lo ha intentado siete veces de múltiples formas. Para mí eso fue un quiebre en ese argumento de quienes decían que ya parece 'Cristo viene', que la gente está cansada. ¡Bueno, pero ya va! Si nosotros partimos de lo que ha dicho la propia administración de Donald Trump y el propio secretario de Estado Marco Rubio, en lo cual obviamente confiamos y creemos, ella como venezolana tiene absolutamente todo el derecho de volver, como lo hice yo: comprar su pasaje en Panamá, montarse en su avión y regresar como una venezolana más. Ahora, ¿a quién no le interesa que ella regrese? A este sistema, porque obviamente va a mostrar la ilegitimidad de este sistema que está en el poder y que lo que quiere es alargar este proceso lo más que pueda. Por eso están lanzando ahora elecciones supuestamente en 2028 o en 2030. En todo caso, creo que ella lo está intentando todas las veces, es su deseo estar aquí. Yo confío plenamente en eso, creo que el octavo intento va a ser el definitivo.

—¿Estuviste presente en ese último intento?

—No, porque yo no vivo en Panamá, yo vengo de Europa. De hecho, estaba casi dormida, eran las 2:00 am y fue casualidad porque eso se ha manejado en un círculo muy pequeño por, precisamente, las razones de seguridad relacionadas con su regreso a Venezuela. Estaba a punto de dormir y me escribió un periodista y me dijo: ‘Mira, tengo este documento y esta información’. Ahí fue, en muy pocos minutos, cuando se decidió hacer público lo que estaba sucediendo.

—¿Su regreso podría entrar en contradicción con la estrategia de Estados Unidos para Venezuela?

—Para nada. Aquí creo que hay gente que se muere de ganas porque nosotros digamos que no tenemos buenas relaciones con Estados Unidos, que no hay contacto o que no hay comunicación, y que entonces María Corina está desafiando. No, todo lo contrario: la comunicación es permanente y lo que se ha transmitido, informado o tratado de comunicar siempre desde el día uno es que María Corina es orden. María Corina justamente lo que quiere es acompañar ese proceso, y no hay posibilidad de avanzar en una transición democrática o un proceso electoral con todas las garantías sin la participación de María Corina. Es decir, la estabilidad de la cual habla la administración Trump va acompañada de la legitimidad, y la legitimidad la tiene María Corina.

—¿Qué pasó después del 3 de enero? Omar González comentaba en una entrevista reciente con El Nacional que les sorprendió la decisión que tomó Donald Trump de seguir trabajando con el gobierno de Delcy Rodríguez. ¿Qué pasó allí? ¿Había quizás unas expectativas de que, inmediatamente Maduro fuera de Venezuela, se comenzaría a trabajar con María Corina Machado, o hubo algún tipo de negociación previa?

—Ella salió en otro contexto. Ella salió en un momento en el que yo no puedo asociar su salida con lo que venía el 3 de enero. Creo que eso era algo que solo se manejaba en un espacio muy limitado, y a todos nos sorprendió, donde estuviéramos alrededor del mundo o aquí en Venezuela, lo que sucedió el 3 de enero. Yo lo que creo es que Delcy Rodríguez es útil para lo que necesita Estados Unidos ahorita, que es avanzar en un proceso rápido. ¿Qué es María Corina? La garantía de que ese proceso sea democrático a través de unas elecciones. Creo que lo que ella representa es justamente la estabilidad que necesita el plan de tres fases, como lo ha descrito la administración Trump, con el acompañamiento de la gente. En un país donde María Corina no ha llegado y ya hay protestas, eso no tiene nada que ver con ella, tiene que ver con una realidad que tenemos más de dos décadas enfrentando: las fallas en el sistema eléctrico, el inicio de clases y la incapacidad de la gente de poder cubrir lo que necesita para sus hijos, la alimentación, los presos políticos, más de 322 familias con personas privadas de libertad, compañeros como el caso de Perkins Rocha, que tiene un grillete electrónico. Hay decisiones que ya se pueden tomar. En este caso, Estados Unidos necesita a Delcy Rodríguez para tomar decisiones concretas, y es un tema temporal. Eso es en lo que creo que hay que insistir, por eso creo que cuando escuchas todas las preguntas o sondeos que se han hecho en la calle, la gente dice que quiere una elección presidencial ya.

—Y esos sondeos además muestran una caída en la popularidad de Donald Trump y Marco Rubio.

—Evidentemente tiene que traducirse un cambio de ese estilo o de las decisiones que se están tomando —el acuerdo petrolero y todas las decisiones que se están tomando en conjunto con la administración— en beneficios para la gente. Que la gente sienta que tiene un horizonte, por eso estamos hablando del 24 de julio de 2027, que es una propuesta que viene del propio seno de la administración, del senador Bernie Moreno.

—¿Están totalmente de acuerdo en esa fecha?

—Estamos de acuerdo, pero sobre todo porque te da un horizonte. En la medida en que la gente tenga un horizonte y sepa que ese cambio va a suceder, y ese cambio esté representado por una fecha de una elección presidencial primero, y que sienta que lo que se está acordando —sea por motivos petroleros, agropecuarios o esto que viene ahora para incentivar la inversión y todo lo demás— la está beneficiando, y realmente lo siente en términos de cosas concretas. Creo que la gente también va a acompañar. Lo que está faltando ahora no es solo eso, es justamente tener en su país la representación que escogió, y esa representación es María Corina.

—Volviendo al tema de los viajes, ¿qué hay detrás de ese impedimento que hubo? Se difundió la información de que había sido el gobierno de Países Bajos, pero resulta curioso porque en abril María Corina Machado se reunió con el primer ministro Rob Jetten, quien le expresó su apoyo y respaldo a la causa democrática en Venezuela.

—Lo único que hay hasta ahora es un reportaje de periodistas que trabajan en Países Bajos. No puedo hablar de algo que no está documentado. Creemos que ese es un país aliado, no solamente ella se reunió con el primer ministro, sino que es una relación permanente; es lo más cercano que tenemos en términos insulares, por decirlo de alguna manera: Aruba, Curazao y Bonaire. Yo más bien diría que lo que ha pasado hasta ahora es que ha habido un fuerte intento por parte del régimen de hacer todo lo que sea, de rodar lo más que pueda y entregar lo que tenga que entregar con tal de que no entre María Corina Machado.

—¿De qué forma estaría el régimen bloqueando su ingreso?

—Aquí hay muchas formas: si ponen impedimentos o amenazas a una aerolínea para que no suba a alguien, como probablemente fue lo que ocurrió en Panamá; si ofrecen cosas que pueden cumplir que pasan por la no presencia de ella; si empiezas a amenazar con el tema de que ella representa caos... Yo no sé qué hay detrás., pero sí sé que ha quedado en evidencia que María Corina tiene toda la intención de volver, creo que eso va a pasar. Yo no me atrevo a calificar si eso es pronto, si es mañana o si va a ocurrir esta misma noche; yo creo que eso va a pasar y ella va a cumplir con el rol que le han demandado y en el que le han confiado los venezolanos. Recuerda las declaraciones del senador Rick Scott, que además es un aliado de nuestra causa y de lo que ella está dispuesta a hacer. Él hablaba de hasta un encuentro o una posible conversación con Delcy.

—La presión que han ejercido en Estados Unidos figuras como María Elvira Salazar y otros congresistas republicanos, ¿puede influir en las decisiones que se tomen sobre Venezuela y en el rumbo de un eventual proceso de transición democrática?

—Estados Unidos y nosotros como fuerza política queremos lo mismo: un país en libertad y una región libre justamente de lo que enfrentamos en Venezuela. Aquí hay gente a la que se le olvidaron las características de lo que es Delcy Rodríguez, todas las personas que forman parte del mismo sistema. Con el tema de la Ley contra el Odio, la gente ha empezado a sacar cómo en su momento ella también la promovió. Eso es algo que la gente no olvida, y el propio secretario Marco Rubio ha coincidido en la necesidad de convocar un proceso electoral cuanto antes. Ahí hay coincidencia total y eso no es un tema de diferencias. Me preguntaron hace poco cómo manejar una posible enemistad, pero es que no es enemistad. Los grandes aliados se dicen la verdad, son capaces de hablar con respeto y presionar en función de lo que defienden, y nosotros defendemos a los venezolanos. Esa es la gran apuesta y la confianza que hay en el liderazgo de María Corina Machado, y no solo de ella, sino del partido que tenemos.

—Henri Alviárez (coordinador nacional de Vente Venezuela) comentó en una entrevista con NTN24 que María Corina Machado está tan cerca como Venezuela y Colombia. ¿Qué interpretación le das a esa declaración?

—María Corina está en Panamá. No sé si se refiere al tema de la distancia física o a qué exactamente. Lo que sé es que los venezolanos —y eso es algo que a mí me gusta sentir y lo he sentido en estas pocas horas que llevo acá— a María Corina la sienten también en lo que escucho, en mis compañeros, en la gente que está volviendo, en mí misma. Un poco en el sentido de que esto es un movimiento que trasciende a una persona. Aunque obviamente es la cara visible y es la representación de la mayoría que somos, de la democracia y de lo que esperamos, esto es algo que nos trasciende. Estoy muy orgullosa de lo que es Vente Venezuela hoy, porque es una cosa que se extiende. Antes de repente a uno le costaba tener un vocero, ahora más bien tenemos de más, a veces no tenemos capacidad de seguir y monitorear todo, pero es porque eso habla justamente de una organización descentralizada que crece, que tiene valores y que hace que sus líderes también sean voceros y tengan una representación. Eso se extiende en toda la región. No sé si (Henry Alviárez) se refería a eso, pero María Corina de alguna forma está aquí y eso también lo siente la gente, cada vez que hay lucecitas de esperanza que hacen pensar que eso pronto va a pasar. Y estoy segura de que va a pasar.

—Llamó la atención que el presidente de Panamá, José Mulino, aunque en un contexto informal, dijera que la transición es un asunto de los venezolanos, cuando hace un año mostraba un respaldo más contundente. ¿Esta aparente moderación del discurso podría estar relacionada con la influencia de Estados Unidos sobre otros países de la región?

—Esa declaración de Mulino fue en un pasillo, en el contexto de la Asamblea General de la ONU, y creo que pasó algo casi similar con Rubio, que lo agarraron ahí en plena Asamblea General y dijo: ‘Bueno, ya va, déjame informarme porque he estado metido en estas reuniones estos dos o tres días’. Nosotros confiamos y tenemos claridad sobre el compromiso de Panamá. Lo ha demostrado no solamente por recibir a María Corina Machado, sino por el acompañamiento, lo que han hecho hasta ahora, resguardar las actas y además el tema de nuestra diáspora. Los venezolanos que están en Panamá se han sentido bienvenidos. No dudo del compromiso y de la absoluta responsabilidad que siente no solamente Panamá, sino su presidente y su gobierno, con que haya un cambio en Venezuela. Es que a nadie más le puede interesar eso que a los propios países de esta región: tener un hemisferio libre de comunismo y de violencia, donde nuestros aliados no sean fuerzas foráneas como Rusia, Irán y China, sino gente de occidente que tiene los mismos valores que nosotros. 

—¿Han discutido la posibilidad de que, luego del regreso de María Corina Machado, no se logre ejercer esa presión interna para que se avance en el proceso electoral?

—No sé si es un tema nada más de presión. María Corina Machado viene a tres cosas: a organizar, a movilizar y a generar acuerdos. ¿Eso qué significa? La gente ya se está organizando y se está movilizando. Lo hemos visto con las caravanas, con las asambleas y la actividad diaria que tiene el partido, no solo nosotros, sino también las otras organizaciones políticas. Ella viene a movilizar al país alrededor de esas demandas y  a generar acuerdos, que es lo que tiene que ver con el Gran Acuerdo Nacional, una propuesta que pone el foco no solo en tener una elección presidencial cuanto antes, sino en cómo ven los venezolanos el país que viene, cómo ven esa Venezuela, tierra de gracia, que es el nombre de nuestro proyecto. ¿Qué sienten?, ¿cómo es esa libertad?, que hagamos discusiones en todo el país. Porque hasta ahora lo que hemos visto es que en todos los acuerdos, iniciativas, procesos y conversaciones nadie escucha a la gente. La única forma de presionar y lograr que las cosas pasen, y estoy hablando justamente de una salida democrática como un proceso electoral, es acompañarse de la gente. Ese es el rol de María Corina y eso solo lo puede encarnar quien hasta ahora ha personalizado este movimiento ciudadano que ya no acepta otra cosa que no sea la libertad.

—¿Qué te hace pensar que María Corina Machado tendrá cabida en las conversaciones entre Estados Unidos y quienes controlan el poder en Venezuela, o que Delcy Rodríguez estaría dispuesta a abrirle un espacio?

—Porque eso no lo decide solo Delcy, eso lo decide también la administración de Donald Trump. Si su regreso se traduce, como estamos seguros de que se va a traducir, en el acompañamiento de esas fases que lidera Estados Unidos después de lo que pasó el 3 de enero, eso va a avanzar. No hay forma de ir más rápido sino es con el acompañamiento de la propia gente a la que tú quieres gobernar, liderar o escuchar. Si personas como yo, que estoy aquí prestada en esta vocería, realmente soy periodista, soy de comunicaciones, mi trabajo es ayudar a otros a hacer lo que estoy haciendo ahorita. Entiendo que tengo un rol y eso ayuda a explicar cosas, dar ánimo e impulsar. Pero si con nosotros, que estamos volviendo, se está generando todo este optimismo y ese movimiento, imagínate con María Corina. Imagínate lo que va a pasar en Venezuela cuando ella pueda volver a recorrer el país, cuando pueda volver a darle movimiento y fuerza a esa demanda. Eso no se va a poder callar, y eso va a ser además pacífico, democrático y muy bonito.

— Hablabas con mucha seguridad de un octavo intento, ¿qué puede ser diferente?

—El momento político y el entendimiento de que no se le puede negar, como dijo el propio Marco Rubio, a un venezolano volver a su país. En el caso de María Corina, además es una venezolana a la que la gente está demandando que la acompañe y esté con ella. Hay gente que todavía siente miedo de estar aquí, hay gente que todavía siente miedo de hablar. Hay compañeros que dicen que no creen que sea el momento de estar ahora en Venezuela. Creo que María Corina representa esa seguridad de avanzar y trabajar con su equipo en ese proceso. No te puedo decir qué es lo que va a ser distinto porque no tengo claridad de cómo va a ser ese octavo intento. Lo que creo es que en este punto, si ella decidiera poner una fecha y decir ‘esto va a ocurrir tal día, voy a comprar mi boleto y, a pesar de tener mi pasaporte venezolano no vigente, me voy a montar en un avión’, debería poder estar aquí. Esa es un poco la apuesta.

—¿Confirmas que saliste de la Embajada de Argentina en Caracas antes de la Operación Guacamaya que permitió la salida del resto de tus compañeros (Magalli Meda, Pedro Urruchurtu, Humberto Villalobos y Omar González?

—Sí.

—¿Cuál fue el motivo?

—Fue una decisión personal, como la de volver. En mi caso, ver el regreso de gente como Omar González o Juan Pablo y otros me dio un poco de confianza y siento que tengo que estar aquí. Siento que mi rol y mi trabajo está aquí ahorita y es mucho más útil que con 6 horas de diferencia o a 8.000 kilómetros de distancia. Decidí salir porque, al igual que fue una decisión personal volver, sentía que eso no iba a cambiar; si bien en algún momento se habló de algunas negociaciones con otros países o de otros procedimientos, algo en mí me dijo que eso no iba a cambiar. Y fíjate en lo que pasó: mis compañeros estuvieron también después de un tiempo y salieron también en una operación muy difícil, de la cual tampoco sé los detalles porque no me la han contado, pero que confirmó que de alguna manera yo no tenía que estar ahí. En mi caso fue una decisión mía. Me siento superorgullosa de ellos.

—En cuestiones de seguridad, ¿cómo lograste hacerlo?

—De eso no puedo hablar mucho; pero más allá de eso, aquí hay muchos venezolanos que arriesgaron su vida y gente a la que le debo mi vida, a los cuales les agradezco por haberme ayudado. Gente que la pasó mal, gente que no lo pudo contar igual que yo. Voy a estar eternamente agradecida con ellos y solo espero el momento en que pueda contarlo para dar las gracias públicamente.

—¿Qué quieres hacer a partir de ahora y cuál será tu función en Venezuela? ¿Cómo piensas desarrollar tu trabajo en comunicaciones, tomando en cuenta los riesgos de seguridad que aún enfrentan periodistas, activistas y dirigentes políticos?

—No he dejado de trabajar un día y por eso no siento que esto sea una nueva etapa; siento que es una continuidad y una forma de hacer el trabajo mejor, porque nada sustituye la presencialidad, el contacto, la capacidad de tener un equipo en una oficina y poder hablar sin tener que usar un Zoom, un teléfono u otros intermediarios. Evidentemente no todo ha cambiado y yo misma todavía no sé cómo va a ser el proceso legal que me toca enfrentar.

—¿Tienes información sobre eso?

— No tengo información todavía y quisiera esperar, porque confío en que lo que tiene que ocurrir aquí es el sobreseimiento de las causas de todos nuestros compañeros, no solo la mía, y la libertad de los que faltan. Pero lo más importante del regreso y de ese trabajo es la capacidad de poder estar aquí y de ver cosas que, por mucho que uno esté conectado con Venezuela afuera, no es posible verlas sino aquí. Siento que en este punto somos muy útiles en el terreno para hacer los cambios, presionar y para que ese proceso lo podamos vivir y encarnar de una forma mucho más firme y directa.

—¿Qué le dices a los jóvenes que, como tú, sienten frustración por lo que se vive en Venezuela: la falta de libertades, los cortes eléctricos, la crisis económica que, a pesar de las expectativas que había, afecta a muchos?

—Mi mensaje para todas esas personas que se sienten frustradas o sienten que su trabajo o su futuro en Venezuela no es algo seguro: yo sé lo difícil que es no tener certezas de lo que es tuyo. Nuestros papás y nuestros abuelos en algún punto podían apostar a un crédito, tenían la certeza de que, si bien era difícil y había que trabajar durísimo, podías tener una familia. Sé que cuesta y que han sido 27 años de una tragedia que no se nos va a olvidar, pero creo que si están en este rango de edad, son un poquito mayores o un poquito menores, tienen la posibilidad de ser parte de algo hermoso, que es el cambio real de nuestro país. Si antes teníamos confianza de que las cosas podían pasar y llegó el 28 de julio, todo ese movimiento que se armó alrededor del proceso electoral, de Edmundo González y la campaña. Yo me perdí gran parte de eso y me siento muy mal por eso, pero si eso pasaba, imagínense ahora, después de que Estados Unidos hizo algo impensable, que era avanzar en un proceso de fuerza como lo que pasó el 3 de enero. Depende de nosotros y nosotros sí tenemos real incidencia en eso. Nuestra voz vale, nuestro voto cuenta, nuestra opinión y control ciudadano es fundamental. Ahora mismo se está hablando de la fecha para la designación de los nuevos magistrados (del Tribunal Supremo de Justicia); el control ciudadano es clave, lo que hagan los colegios de abogados, las universidades, los periodistas, hacer y tener solidaridad entre nosotros. ‘Desbloquearon 12 (páginas de medios de comunicación), pero faltan 20’, tienen que ser todos. Hoy más que nunca nuestra voz se puede escuchar y podemos tener real incidencia en esto. Mi invitación es a no desfallecer, a sentir que cada día podemos estar más cerca de eso, y eso va a venir y va a pasar porque Venezuela no puede tener otro destino que no sea la libertad.

—¿Confías en este proceso de mesa de diálogo y de lo que se ha logrado o anunciado hasta ahora?

—Por sus resultados los juzgaremos, y por eso ves que la gente está muy pendiente. Cada vez que pasa algo o se logran algunos avances democráticos, como el tema de los medios, por poner algo que a nosotros nos toca, la gente dice que todavía no puede entrar a las páginas de La Patilla o El Nacional. ¿Qué pasa con la sede de El Nacional? ¿Cuándo se devuelve eso? ¿Qué pasa con muchos de los procesos que están pendientes?. Por sus resultados juzgaremos y cada sector tiene un rol. En el caso de María Corina Machado, ella perfectamente puede empujar esto del lado de la gente, porque justamente lo que ahí falta es el elemento de los venezolanos, y eso es trascendental y transversal para que esto se logre muy pronto y se logre bien.

—¿Qué has podido hacer en el país tras tu regreso? Llegaste a comentar que ni siquiera habías podido ver a tu mamá. 

—No mucho. Tienen mi agenda apretada, que me encanta. No he tenido mucho chance, no he ido ni al Ávila, que dije que una de las primeras cosas que iba a hacer era subir al Ávila y no he podido. Pero finalmente pude ver a mi mamá. Nosotras somos de Guárico. Finalmente la pude ver y es muy chévere poder reencontrarse con los afectos. Yo no necesito grandes cosas. Se lo decía hace poco a alguien: no sabes la envidia que deberías sentir de estar bajo este cielo, de poder ver la belleza de nuestro país. Y no quiero sonar romántica, pero el hecho de estar aquí y sentirme parte de mi país ya me llena mucho.

—Hay millones de venezolanos que anhelan estar en su país, disfrutar de su naturaleza…

—Todo. La comida, la música. Ya por ahí vi algunas cosas a las que quiero ir, cosas que quiero ver y, sobre todo, la gente. Me quiero encontrar con tanta gente que tengo mucho tiempo sin ver, que no he podido abrazar, y sobre todo el trabajo. Yo extrañaba esto, extrañaba la dinámica de tener una oficina, de entrar, salir, escuchar, moverse. Eso es lo que nos mantiene vivos. Uno se quejaría de que en Venezuela pasan 80 cosas a la vez, pero nos gusta esa dinámica y creo que así somos. Ya estar aquí para mí es una gran bendición y le agradezco a Dios, a mi familia y a todos los que lo hicieron posible. Pero falta, y ese es un poco mi objetivo en los próximos días: hacer lo que tenga que hacer para contribuir desde mi área a que este sea un proceso legítimo, democrático y bonito.

—Para calmar las ansias de cambio, ¿qué dices?

—Yo también estoy ansiosa, entonces no le puedo pedir a alguien que no sienta algo que yo también siento. Creo que lo que ayuda con eso, más que calmar, es sentir que estás haciendo algo que lo acelera. Si tú eres abogado o tienes alguna profesión específica, y desde tu área o desde lo que tú haces sientes que lo que estás haciendo contribuye a que eso pase más rápido, creo que te vas a sentir mejor.

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