La logística suele aparecer como un tema secundario en las conversaciones económicas, pero en contextos de apertura y llegada de inversión, se convierte en un factor crítico de competitividad. En la medida en que Venezuela aspire a integrarse nuevamente a flujos comerciales regionales y globales, la capacidad de mover mercancías de forma eficiente, segura y predecible será tan relevante como las condiciones fiscales, regulatorias o cambiarias. Sin logística funcional, cualquier estrategia de crecimiento es irreal.
Hoy, sin embargo, el punto de partida es exigente. Según el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, Venezuela se ha ubicado históricamente en los últimos lugares de América Latina en variables como calidad de infraestructura, eficiencia aduanera y capacidad de seguimiento de carga. Más allá del ranking puntual, el mensaje es claro: el país enfrenta brechas estructurales en su ecosistema logístico, lo que supone riesgos operativos para nuevos inversionistas, pero también abre oportunidades significativas para quienes estén dispuestos a atender esas deficiencias con capital, tecnología y gestión.
5 nodos de atención logística
1. Transporte terrestre y flotas
El transporte por carretera sigue siendo la columna vertebral del movimiento interno de mercancías. La obsolescencia de flotas, los costos de mantenimiento y la limitada disponibilidad de servicios especializados generan ineficiencias. Empresas que inviertan en flotas modernas, gestión de rutas, mantenimiento preventivo y servicios especializados encontrarán demanda creciente, especialmente si el volumen comercial aumenta.
2. Cadena de frío
Alimentos, farmacéuticos y productos sensibles requieren infraestructura confiable de refrigeración y monitoreo. La cadena de frío sigue siendo uno de los eslabones más frágiles del sistema logístico nacional. Esto abre espacio para operadores que ofrezcan almacenamiento, transporte refrigerado y soluciones tecnológicas de control de temperatura y trazabilidad.
3. Almacenamiento y centros de distribución
La escasez de warehousing moderno, con estándares internacionales de seguridad, inventario y automatización, limita la eficiencia de importadores y distribuidores. Centros de distribución bien ubicados, con servicios de valor agregado (cross-docking, picking, inventarios en tiempo real), pueden convertirse en nodos estratégicos del nuevo ciclo económico.
4. Puertos y logística marítima
Los puertos concentran uno de los mayores cuellos de botella. Infraestructura envejecida, procesos poco digitalizados y limitaciones operativas impactan costos y tiempos. Aquí, la oportunidad no es solo operativa, sino estructural: reacondicionamiento portuario, tecnología, concesiones y alianzas público-privadas serán determinantes para escalar volúmenes comerciales.
5. Aeropuertos y carga aérea
La carga aérea es clave para mercancía de alto valor o urgente. La conectividad limitada y la infraestructura aeroportuaria subutilizada reducen esta alternativa logística. La modernización de terminales y la recuperación de rutas permitirían integrar a Venezuela a cadenas regionales de suministro más dinámicas.
Mapa de oportunidades
Salud y farmacéutica: logística de medicamentos, cadena de frío, almacenamiento especializado, trazabilidad y distribución a farmacias, clínicas y hospitales.
Alimentos y agroindustria: transporte refrigerado, centros de distribución, control de inventarios y reducción de mermas en productos perecederos.
Hidrocarburos y energía: con crecimiento que podría variar entre el 16% y el 30% en el 2026, la logística pesada y especializada, transporte de equipos y repuestos, servicios portuarios, almacenamiento técnico y soporte a operaciones son elementos claves en esta industria.
Comercio y retail: operadores logísticos integrados, almacenes modernos, gestión de inventarios y despacho eficiente de importaciones.
Tecnología aplicada a la logística: software de tracking de flotas, gestión de rutas, monitoreo de carga, inventarios en tiempo real y analítica operativa.
Conclusiones
La logística en Venezuela representa una oportunidad latente, pero no automática. El crecimiento del comercio y la llegada de inversión pondrán rápidamente a prueba un sistema que hoy opera con márgenes estrechos. Sin mejoras logísticas, los costos aumentarán y la competitividad se verá comprometida.