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Militarización de la IA (reflexiones de un predigital)

AI
Tiempo de lectura: 4 min.

Desde el año 2022, cuando apareció el ChatGPT, la Inteligencia Artificial (IA) ha estado marcando profundamente le evolución del mundo, dejando su impronta en todos los espacios por donde transcurre nuestra vida. Aunque muchas veces no estemos conscientes de ello, se nos ha vuelto normal, haciendo lo que antes parecía impensable, y no son pocos los que se atreven a vaticinar que no está muy lejos el día en que sea superior a la inteligencia humana.

Sin embargo, tal creencia que ha sido refutada, señalando que la IA es una tecnología que solo permite a las máquinas simular capacidades humanas, pero no posee experiencias subjetivas como el sentido común, el amor, la ternura, la empatía, el humor o la reflexividad. Según afirman varios filósofos, carece de rasgos que caracterizan al cerebro humano, de manera que es capaz de hacer diagnósticos médicos e imitar patrones de la conducta de las personas, pero sin entenderlos. 

A mediados del siglo pasado el científico, Alan Turing invento un test que lleva su nombre, mediante el cual se establecía que una máquina es inteligente si logra engañar a una persona haciéndole creer que es un humano. Hasta ahora la IA no ha pasado la pruebaExpresado de otra forma, le queda grande la palabra inteligencia.

  1.  

El mundo actual se encuentra rodeado de conflictos bélicos y se encuentran encendidas todas las alarmas, alertando que pueden ocurrir otros más, dada la anomia que desgobierna a nuestro planeta. Así las cosas, en este articulo pretendo asomarme a la Inteligencia Artificial en el escenario militar. 

Lo hago desde mi condición de predigital, la cual, si bien me perjudica en el uso de las diversas herramientas tecnológicas, me da la ventaja de ver las cosas un poco “desde afuera”, digámoslo así, esto es, con más objetividad y convencido de la necesidad de que evolucione, no a su aire, sino bajo reglas que respeten los derechos humanos.

Señalan los expertos que la IA está revolucionando la guerra, marcando un antes y un después con respecto a como venía siendo hasta hace poco tiempo. Y ya ha sido usada por algunos ejércitos, entre ellos los de Israel, Rusia, China, Turquía y Estados Unidos, con el propósito de determinar la logística, definir la estrategia, enviar drones autónomos, planteando dilemas éticos que “deciden” los algoritmos, abriéndole el camino a errores de identificación de los objetivos, por los que nadie responde ni se responsabiliza.

II.

Viene a colación, entonces, el hecho de que el Gobierno de Estados Unidos amenazó con rescindir su contrato con la empresa Anthropic si no abre su tecnología de la IA para un uso militar sin restricciones.

En efecto, el secretario de Defensa Peter Hegseth le informó a su director que el presidente de Estados Unidos tiene el poder legal para obligar a las compañías privadas a darle prioridad a las necesidades de seguridad nacional, incluido el acceso a su tecnología. Ante la negativa de la empresa a cederla, el contrato de 200 millones de dólares ha sido rescindido.

Si se me permite una digresión, que no lo es tanto, el ritmo de consumo energético de la IA ha aumentado sus emisiones de CO2, contrariando los acuerdos sobre el cambio climático y haciendo que las empresas echen mano de la energía nuclear en sus centros de datos. Lo que llama la atención es que, según el Acuerdo sobre Cambio Climático de París, los Estados no están obligados a cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero que proceden del sector militar.

III.

Hace apenas uno días, concluyó en Nueva Dehli la denominada “Cumbre de Impacto IA 2026”, contando con la asistencia de ochenta y seis países, entre ellos Estados Unidos, China y la Unión Europea. Fue convocada bajo la premisa de que “las decisiones que se adopten moldearán el mundo impulsado por la IA que heredarán las generaciones futuras".

Se trata del mayor acuerdo diplomático de la historia sobre la IA, el cual establece un marco ético global ante una tecnología que, según los líderes de las empresas presentes en la cita, podría alcanzar la "superinteligencia" en apenas 24 meses. Cabe advertir que, como consecuencia de la presión de varios países, el tratado suscrito no es vinculante, lo que no deja de ser una mala noticia.

En el mismo tono, alrededor de mil expertos acaban de firmar una carta publicada por el Future of Life Institute, urgiendo a que se trabaje en el diseño de protocolos de seguridad que puedan ser analizados y revisados por expertos independientes. Se trata, así pues, de precisar reglas a nivel universal que fijen la orientación y la utilización de la IA, a partir de los valores humanos. Vistos los resultados de la reunión celebrada en la India, espero que esta carta genere obligaciones, que no quede en los meros deseos.

IV.

Desde comienzos del Siglo XXI abundan los acuerdos semejantes a los descritos y si bien hay cierta regulación en varios países, sobre todo los europeos, la misma se queda muy por debajo de lo que exigen las circunstancias.

Sin entrar en largas explicaciones, todo indica que la capacidad de saboteo de los magnates de Silicon Valley es enorme, en virtud de los billones de dólares que invierten para manipular la brújula conforme a su interés . 

27 de febrero 2026