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ALTO ALLÍ

Opinión
Tiempo de lectura: 2 min.

Es un grito, más bien una orden de detenerse que lanza la voz de un agente de seguridad cuando se percata que alguien está cometiendo, o tratando de cometer un delito.

En estos tiempos ese grito se hace cada vez más necesario. Nuestro país que muchas veces se ha preciado de ser el primero en cosas muy variadas, ahora tiene el extraño privilegio de ser el primero en estar gobernado por delincuentes. Criminales de todo tipo. Hay para escoger: Asesinos, ladrones, torturadores, estafadores, atracadores de cuello blanco y de cuellos sucios, asaltantes del tesoro público, extorsionadores y pare de contar para no hacer la lista más larga.

Para lograr ese extraño privilegio, quienes nos han gobernado en este siglo, comenzaron hablando de democracia, libertad, pulcritud y honestidad en el manejo de la cosa pública, pero al llegar a asumir sus funciones, se percataron de lo mucho que existía y de lo poco que ellos tenían. Así comenzó su carrera hacia la delincuencia. 

Cayeron en el olvido los valores morales, si es que alguna vez los tuvieron y se valieron de todo cuanto estuviera a su alcance para lograr la riqueza. Se les quitó a sus propietarios muchas de las cosas que tenían y se usó el término expropiación para robárselas. Quienes resultaban perjudicados no podían reclamar, ya que si lo hacían eran “juzgados” por jueces que sólo obedecían las órdenes que se les impartían desde los más altos cargos y de esa manera condenaban a los agraviados por supuestamente incurrir en delitos de traición a la patria, o intento de derrocar al gobierno, o de cualquier cosa que se les ordenase acusar.

Ahora se dice que se va a retornar a la democracia y a la libertad, pero que para lograrlo hay que hacerlo previo cumplimiento de tres fases: estabilización, recuperación y transición política. En la primera fase se monitorean las finanzas con miras a evitar la corrupción. En la segunda se fomenta la llegada de la inversión extranjera y, en la tercera se consolida un cambio político interno y la organización del proceso electoral.

Pero, para lograrlo, es indispensable acabar con el gobierno de delincuentes y para ello es necesario contar con un sistema judicial que goce de honorabilidad y capacidad. No se trata de quitar a los tuyos para colocar a los míos. Una vez logrado esto habrá que juzgar a los delincuentes respetando sus derechos, como ellos no lo hicieron. Conjuntamente habrá de lograrse unos cuerpos policiales profesionales, con valores. Con los delincuentes no se puede llegar a acuerdos porque no los respetan y de eso tenemos bastantes experiencias.

Todo tiene su tiempo y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su hora. Creo que el tiempo ha llegado. Actuemos con prudencia pero con determinación.
ADELANTE.

 06/06/2026